Asimismo, le informamos que hasta el día 13 de agosto no habra públicación. Gracias y saludos.-

La política actual es una gran incertidumbre para aquellos quienes como nosotros realmente actúan con convicción, creencia y decisión no pudiendo llegar a los espacios de poder real, trayendo aparejado el desanimo de participación de los que saben y la no participación de los que no saben, permitiendo que los arcaicos de siempre continúen en el poder.
Nuestra experiencia nos ha enseñado que,
sobre todas las cosas, debemos ser pacientes,
perseverantes y decididos.
A veces pasan meses sin que nada
aparentemente suceda.
Pero si se trabaja con ejercicio de estas
tres cualidades, la tarea siempre ha de fructificar;
en una semana,
en un mes
o en un año.
Nada debe desalentarnos.
Nada debe dividirnos.
Nada debe desesperarnos".
Adonde ha llegado nuestro gran y hermoso país.
Qué paso con ese sentimiento de entregar todo por nuestra patria?, por la pelea constante de nuestros ideales, qué paso con la historia y el sentimiento de la gente de un país hermoso?, como lo fue aquella vieja y hermosa Argentina.
Hace tiempo atrás era todo diferente, se pensaba en el futuro, y en los sueños de los que menos tienen y mucho más, hoy se piensa en el pasado y se apunta al individualismo, ya nadie viste la celeste y blanca para llevar adelante a este gran y destruido país, que pasa a donde vamos, ya nadie sabe.
Creo que se ha perdido, y no entiendo por que el nacionalismo, no nos importa nada más que nuestra quinta.
“El problema de un país es tener habitantes que no viajan en colectivo” decía uno de mis primeros profesores para referirse a los estragos que la extrema pobreza y la extrema riqueza causan en cualquier comunidad política.
“Habitualmente no viajo en transporte público, pero el tranvía lo voy a usar aunque sea para salir a dar una vuelta por el barrio” le comentó a la cronista de Clarin una vecina del más nuevo de los barrios porteños. Pareciera que dar una vuelta por el barrio es una de las actividades favoritas de quienes habitan en Puerto Madero. O por lo menos así lo demuestra la nota de la revista Viva de ayer: “Nosotros resolvemos todo con internet. Desde el súper a los artículos de librería. Hay semanas enteras en las que no salimos del barrio” o ¿Qué más puedo pedir? ¡Abren un shopping y no salgo más!” fueron algunos de los comentarios reproducidos por la nota. Claro que Alan Faena fue mucho más directo: “Voy poco a Buenos Aires”, afirmó.
En medio de la crisis del sistema metropolitano de transporte (hay que reconocer que con tarifas más o menos liberadas, el transporte de larga distancia que parte de Buenos Aires anda bastante bien para quien pueda pagarlo; más allá de la tendencia de los micros de dos pisos a tumbar) el gobierno gastó 46 millones de pesos en hacer 20 cuadras de tranvía en la Ciudad Autónoma de Puerto Madero. Insisto en que ningún ladriprogresista ha hecho por los pobres ni la centésima parte de lo que Carlos Grosso hizo por los ricos (a fin de cuentas tal vez tampoco alcanzaron a hacer la mitad de lo que Grosso hizo por los pobres, pero, en fin…). La inauguración del tranvía con gabinete entero parece confirmar la imposibilidad que existe para pensar en una ciudad equitativa en la distribución de servicios. Hay que admitir que su versión ampliada sí permite soñar con la función integradora que podría tener este medio. Pero viendo lo que se tardó en construir las primeras cuadras de recorrido cabe pensar que falta mucho para que un tranvía último modelo lleve a los pirómanos pasajeros de Constitución a ver la torre con que Repsol homenajeará la gratitud del pueblo argentino. A fin de cuentas, dada la escasa tendencia de los ciudadanos de Puerto Madero a dejar su hábitat, poco importa que por unos años este nuevo medio empiece y termine en su barrio.
Puerto Madero es la expresión del éxito que han tenido las clases altas metropolitanas en dominar el proceso de desarrollo urbano a pesar de la crisis. Mientras en San Pablo y México DF han tenido que mudarse a urbanizaciones cerradas alejadas de las zonas centrales, aquí han logrado que los costos del mega country porteño lo paguemos entre todos. Verdadero privilegio: un barrio cerrado sin comerse el garrón de la Panamericana y con la Prefectura haciendo de seguridad privada. Ahora un tranvía de última generación como para que las treintañeras aburridas paseen por el barrio a la espera de que tenga todos los servicios que necesitan para no tener que salir nunca más.
La Ciudad Autónoma de Puerto Madero plantea a la construcción de una comunidad de iguales un problema tan grande como el de las villas miseria. Pero de mucha más difícil solución: mientras los pobres urbanos pueden volver a convertirse en un sujeto político que sostenga la financiación de más educación pública, más salud pública y más transporte público, los puertomaderenses parecen no tener más voluntad que la de recibir de manera privada los servicios públicos y eso sí que es grave.
Quien dice que lo imposible no es posible?, podemos juntos realizar el cambio soñado y deseado por todos para este gran PAIS, para el bien de todos, no importa de que ideología política seas o de que profesión seas, lo importante es que participes, actúes y pienses en post de tu bien, sin olvidarte del resto, de la sociedad en general.
Y cómo lo hacemos?, con serenidad, solidaridad y con la mera voluntad de hacerlo, no podemos culpar a los demás de algo de que nosotros mismos somos culpables, no podemos culpar de quien hace y de quien no hace si nosotros mismos no hacemos nada por cambiar esta gran nación; el general Juan D. Perón dijo que para ser un gran país serio y en constante progreso, debe existir seriedad y compromiso (por el pueblo y por los dirigentes) dónde esta el nuestro?.
La Constitución de la Nación Argentina, reza que el pueblo de la Nación Argentina, no gobierna de manera directa sino a traves de sus representantes... ... y estos deben a su pueblo el compromiso y la lealtad, pero nosotros, pueblo no tenemos idea de a quien votamos, seguimos, elegimos, ya que la mayoría de los gobernantes llegan a ser electos por su imagen o por ser menos malos, pero no los votamos por sus proyectos y no exigimos que cumplan nada de lo que dijeron que van a hacer, sino tenemos idea de lo que proponen.
Proponen algo?, Pero luego si decimos que Menem no hizo lo que dijo que Menem lo hizo, de la Rúa no fue divertido con su chaqueta de cuero, Alfonsín y el resto tampoco hará nada. sino exigimos compromiso, seriedad y lealtad y compromiso en su función, participemos y hagamos que el voto sea a conciencia, exijamos su compromiso para que luego ellos cuenten con nuestro compromiso de asistir a depositar nuestro voto en las urnas.
(Bueno, ahora que lo pienso, si deciden remunerarme en metálico tampoco habría problema … en todo caso hablemos y les mando el CBU de mi cuenta de banco.)
No, en serio, en el medio de la crisis energética, el caso Skanska, la bolsita de la compra de Micheli y todo eso, a la campaña kirchnerista le cae del cielo esta ayuda: un frente opositor con Carlos Menem, Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saa, Eduardo Camaño y Jorge Sobisch.
(Como diría el Escriba, con semejante Comando Cristina Presidente, está media elección ganada. Y no se pierdan la foto de este post.)
Según una nota hilarante en el Clarín de hoy, Rodríguez Saá admitió que Cristina tiene mucha ventaja en las encuestas pero dijo que confía en que la erosión del poder se produce “en muy poco tiempo”. (Algo ha de saber él, a quien volaron en quince días. ¿Se acuerdan de cuando televisó su renuncia a la presidencia desde Merlo, San Luis, con un estilo video desde la clandestinidad, a las doce de la noche, con una imagen que iba y venía? Para mí, uno de los momentos más bizarros de un año que lo fue en grado sumo.)
Pero, claro, no todo es soplar y hacer botellas. Según parece “preocupa a este grupo de dirigentes la ausencia de un candidato presidencial que pueda pelear palmo a palmo con la senadora, Cristina Kirchner.”
Y … sí, es para preocuparse. Jorge Sobisch se auto-ofreció en el programa de la Chiqui Legrand, pero claro, su intención de voto en la provincia de Buenos Aires es, según datitos frescos de Artemio López, de 1,8, sólo por encima de Menem (1,2) y Puerta (0,7).
La política es una actividad fascinante. También es una actividad difícil, impredecible, agresiva, que necesita de un saber muy particular (la sabiduría práctica aristotélica, la virtú maquiavélica, o en un lenguaje más cercano a nosotros, la “muñeca”) que no se aprende en las facultades de ingeniería, ni en los think tanks, ni en las carreras de ciencia política, ni en los cursillos de formación de dirigentes. El saber político no es igual, ni reducible, al saber técnico (que lo diga si no Lavagna, buen economista, mal político) ni a las buenas intenciones, ni a la honestidad personal.
Y esto, digo más, es bueno, porque la política no es ni puede ser administración tecnocrática o el manejo de las relaciones personales entre personas “buenas” que buscan “consensos”.
La política destruye, se come, tritura y luego regurgita, el discurso antipolítico. Quien decide entrar en ella (aunque sea para, teóricamente, destruirla) debe terminar jugando con sus reglas y así encuentra que o se ha transformado en un político de buenas a primeras, o salió eyectado del juego a los quince minutos del primer tiempo.
Esta semana nos regaló dos ejemplos bellos de la invencibilidad de la lógica política.
El primero es éste: Mauricio “Yo no hago política ni tengo ideología” Macri explicando a Clarín que a cada uno de los principales referentes políticos del PRO se le “asignará” una villa miseria de la capital para que la “conozca a fondo”.
Daniel Chaín, el “experto en temas de urbanismo” del PRO y “coordinador del área de la Fundación Creer y Crecer”, metido ya en el brete de explicar esta movida aclara que:
No habrá nombramientos formales pero tampoco seremos punteros. Simplemente se quiere jerarquizar el problema nombrando a personas que tengan contacto directo con la gente y sus necesidades y al mismo tiempo capacidad para plantear las soluciones y llevarlas adelante.
En mi barrio, a estas personas con contacto directo con la gente y sin nombramientos formales se las llama “punteros”. Se las llama, se las llamó y se las llamará así, porque, como nos dice esta bonita anécdota, la necesidad de contar con referentes en este tipo de comunidades que operen como cadenas de transmisión de un lado al otro de información y recursos es una necesidad estructural del quehacer político. Para manejar es el tema villas, que es una tremenda complejidad política (no sólo, ni primariamente, técnica, o urbanística, o ingenieril, sino política) se necesita un andamiaje político. A las villas no se puede (bueno, en realidad a ningún lado) bajar con un plano en una mano y una carpeta en la otra y decir “acá se hace esto que yo digo, thank you very much” porque, ya sabemos que pasa, la gente propende a enojarse y (a) a no votarte más o incluso (b) salir a armar quilombo, quemar gomas, etc. Así que lo que se necesita es hacer política, y eso necesita de punteros.
El PRO no hace un mes que ganó y todavía no lleva 24 horas gobernando y fue forzado a descubrir este desagradable hecho.
Otro ejemplo: el caso Romina Picolotti. Acusaciones, parece que bien fundadas, de corrupción dirigidas contra, no ya digamos un viejo y querido sindicalista sino una mujer que no sólo es joven y moderna sino que entró a la política directamente desde el sector más festejado, acariciado y elogiado de la ya santificada sociedad civil: las ONG ambientalistas.
Con una mezcla de temeridad e ingenuidad, la funcionaria parece haberse dedicado a contratar amigos y parientes y a alquilar para movilizarse aviones privados. Además de evidentemente alienar al personal de planta, quien yo apostaría se dedicó pacientemente a juntar comprobantes en una carpetita para luego pasársela a Clarín con todo sigilo (¿tal vez con algún incentivo de algún pingüino de un ministerio diferente? Cómo saberlo.)
Los referentes de la sociedad civil y sus ONGs, que deberían habernos ya rescatados de los vicios de la vieja política, muchas veces demuestran apenas entran a la gestión de la cosa pública que poco, o que mal, comprenden la dimensión política de sus acciones. Confunden buenas intenciones con carta blanca, asumen que todo el mundo los quiere–porque ellos no son políticos, ¿me entiende?–y se comportan de manera mucho más tiránica con su personal que otros funcionarios.
(Dicho esto, aclaro: las responsabilidades del jefe de Picolotti, un tal Alberto Fernández, son iguales o mayores a las de ella si se comprueban los desmanejos.)
Entonces, al final del día, es la política, estúpido.
No se olviden que ahora comienza todo otra vez, el 28 de octubre comienzan las elecciones para votar diputados y senadores nacionales, juntamente con el cargo de Presidente de la Nación, y atento a los resultados obtenidos por las próximas pasadas elecciones en la vidriera de este país, Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), y por ello es que se esta nuevamente comentanto lo que puede llegar a pasar durante y después de estas. No cometas los mismos errores de siempre y luegO digas YO NO LO VOTE ¡!!.-
POR ESOS MIRA ATTE. Lo que dice la sabia revista la Barcelona y ásele caso .-A este muchacho hay que alejarlo de los micrófonos, por no hablar de posiciones de poder…
Su verba, su oratoria política nos deja con un atisbo de lo que constituye el núcleo duro, digamos, del ladriprogresismo (término ya instalado gracias a Artemio, fuerza dinamizadora de la blogósfera política argentina).
Veamos:
“Los primeros anuncios de Macri fueron típicamente liberales: cierre de organismos y dependencias echando gente para reducir gastos”,
Ibarra, amigo mío, no entendiste nada: el gasto , así, per se y a priori, no puede ni debe ser una bandera política en sí misma.
Y tal vez no te des cuenta de esto, Aníbal, pero te lo digo de onda: si Macri quiere cerrar la Guardia Urbana (engendro que, aún si animado de las mejores intenciones, fue, es y seguirá siendo un chiste, no sólo incomprendido sino hasta rechazado por la mayoría de la gente de esta ciudad) porque dice que “hay que ahorrar plata” y vos no tenés mejor argumento que “estos liberales, siempre queriendo ahorrar plata cuando es mucho mejor y más fácil gastarla en cosas como la Guardia Urbana, que de última no sirvió de nada pero le da laburo a la gente”, parece que estuvieras, realmente, pagado por el mismísimo ingeniero para ser su comic relief.
Por que tal vez no lo sepas, Aníbal, pero mucha de la gente que vive en la Ciudad considera que el gobierno municipal debe, de hecho, reducirse y/o privatizarse en razón de su inoperancia e ineficacia (demostrada entre otras cosas por la Guardia Urbana). Sé que esta categoría incluye a un montón de gente que, tal vez inexplicablemente, vive o depende de ese mismo gobierno. Pero pedirle racionalidad lógica a la mente humana viene siendo inútil desde Platón para acá.
Una cosa es defender la intervención estatal como no solamente eficaz sino necesario mecanismo de regulación de las relaciones sociales e imprescindible herramienta para la realización de ideales de justicia equidad. Otra cosa es defender la estructura burocrática “realmente existente” más allá de su real funcionalidad.
Y acá dimos, me parece, con la clave de la definición de ladriprogresismo.
¡Qué lindo que son los políticos pragmáticos!
Kirchner recibió a Macri y, según se dice acá, la reunión fue cordial. Y Macri, parece, recibió todo lo que fue a buscar: fotito y promesa del traspaso de la policía.
(¿Puedo decir, tangencialmente, que yo prefiero que el jefe de gobierno de la ciudad NO tenga policía propia? No es que la Federal sea un lujo asiático, pero las policías provinciales son de terror. Pero, no sé, me siento muy en minoría en esta posición.)
Aprovecho la noticia de esta entente para reflexionar sobre la idea de que “los votantes de Macri son todos gorilas”, clave de lectura de una desafortunada nota de Juan Pablo Feinmann que ha creado mucha controversia. Es que, como dicen muchos, si Macri ganó en todas las circunscripciones de la capital, incluido el Sur y los barrios pobres, a Macri lo debe haber votado más de un peronista.
Acá se juntan, me parece, dos cosas. La primera es que justamente el éxito de Macri en esta campaña se ha basado en su capacidad de convertirse en un verdadero “significante vacío” para mucha gente. Es paradójico, pero en la política actual (y no sólo en Argentina) muchas veces gana el candidato qué dice y habla menos. Así, las personas pueden proyectar en él, de alguna manera, lo que ellos querrían que el tipo fuera.
De alguna manera es la estrategia Chance Gardiner. Como Peter Sellers en la película, hay que dar bien en la foto y hablar con cuidadas vaguedades “no ideológicas”, en frases cortas y adecuadas para la televisión. Ayuda si uno no viene de un puesto de gestión pública, si uno “no es un político”, ya que así no hay un historial con el cual comparar.
(Por supuesto, no hubo candidato “vacío” más eficaz que Fernando de La Rua. ¡Qué bien quedaba con la campera de cuero!)
Me parece que algo de esto hubo con Macri. Porque no nos engañemos, a Macri lo votaron los antiperonistas, viendo en él, como dijo un comentador de La Barbarie, “un nuevo Echeverría luchando contra el tirano.” Y, sí, también lo votaron en el Sur, viendo en él, tal vez, una sensibilidad popular vehiculizada vía Boca. Y mujeres seducidas por su galanura de trato con su futura vicejefa. Y así.
(Kirchner tiene el problema de que dicedemasiado. Esto, entre otras cosas, no se le perdona.)
La clave de todo esto es el gobierno. Gobernar es decidir, y decidir es tomar partido entre demandas y actores en pugna. Ahí vamos a ver cómo cruje la coalición implícita que tan bien le armó Durán Barba.
Y, claro, hay un problemita. Cuándo Mauricio abre la boca, sale lo que piensa (¿no es lindo el discurso, diría Foucault?). Fijémonos, sino, en esta frase:
Este gobierno es como que no logra despertar la expectativa de un proyecto de largo plazo, de una pacificación interna, alarga demasiado el resentimiento.
(A mí, que quieren que les diga, más que ganas de proyectar me da miedito.)